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domingo, 7 de agosto de 2011

Crónica del concierto de El Cigala (La Granja, 6 de Agosto de 2011)

Fue un regalo. Y la expresión vale para todo.
Fue un regalo, por que me invitaron a este concierto. Las butacas a escasos 3 metros del escenario, en un marco incomparable bajo las estrellas de La Granja de San Ildefonso en la provincia de Segovia. Una noche fantástica para escuchar música en vivo. La verdad, es que el nombre del festival, Noches Mágicas le hacía honor a lo que se presentaba.

Cartel Noches Mágicas de la Granja 2011

Nada más entrar por la puerta del recinto del Palacio Real de la Fábrica de Cristales, se respira un ambiente tranquilo, cordial, la gente se saludaba, supongo que serían vecinos de La Granja o de Segovia, la media de edad, alta, y al fondo a la derecha, aparece el escenario aún vacío, lleno de humo relajante, y ya iluminado, con un color azul tenue, y lleno de instrumentos que adornaban el tablado como solo la belleza de una contrabajo, un piano o una guitarra pueden hacerlo.
Hasta el escenario es pacificador. El ambiente te incita a la reflexión personal.
No había música y ya estaba encantado de estar allí.


El espectáculo, ya llevaba media hora de retraso y los músicos no aparecían. La gente empezó a aplaudir con una tímida insistencia, pero de forma tan humilde, que la presión que se quería meter no era creíble, y si divertido. El ambiente era así de agradable, y el recinto estaba lleno de amigos.

Y, por fin, los músicos aparecieron, y fueron bien recibidos. Tomaron posiciones y empezó la magia. Primero sin El Cigala, que se reservó el acto de presencia para la segunda canción.
Apareció impecable, elegante, con la raya del pantalón bien marcada como mandan los cánones. Traje y camisa blanca. Realmente, no hay nada más elegante que una camisa blanca.


Fue un regalo, por que el espectáculo que se nos brindó fue arte puro jazz, tango, copla, boleros, una fusión de estilos tan perfecta que no te das cuentas si es un concierto de flamenco, de jazz...  es un concierto al buen gusto, a la calidad, al delicatesen... un concierto de música de verdad.

Los músicos se lucieron, el guitarra era fantástico, un genio. El pianista también, un maestro. No hubo adornos musicales, no hubo bandoneonista para los tangos. y no por eso fue menos tango pero si más fusión, y algo de flamenco y mucho de jazz. Un maestro al piano  (Jaime Calabuch), un virtuoso de la guitarra española , (Diego “El Morao”), el contrabajista impresionante de origen cubano (Yelsy Heredia) que le hizo los coros en un par de canciones, y un espectacular cajón flamenco y semibatería (Sabú Suárez) que lo tocó todo con las manos. Y una voz, rasgada flamenca, a veces potente y a veces quebrada, a veces triste, y a veces enogada, a veces hundida, y siempre amiga. Esa era la voz del Cigala, con un carácter serio y profesional, que de vez en cuando regalaba una sonrisa de satisfacción al ver el trabajo bien hecho. El resultado ofrecido fue una mezcla de tango, flamenco y jazz, de forma exquisita.


Me emocioné mucho cuando cantaron En esta tarde gris de Malevaje, un grupo español que interpreta el tango como si fueran de la mismísima Pampa argentina . Es una de mis canciones de toda la vida.  Y cada interpretación fue increíble, y dificil elegir cual mejor, todas obras de arte musicales. Pero si hubo una. Su mejor interpretación, donde más pasión le puso, fue en La Paloma, canción de Ana Belén. El Cigala se soltó, por un momento me dio la sensación de que se olvidó que no estaba solo. Los músicos notaron esa pasión y le acompañaron. Fue el momento cumbre del concierto.


Y después de una hora y veinte minutos, se acabó el concierto, pero el público no se fue. Le exigieron más y volvió, y agradecido por el reclamo popular. Y volvió a sonar la música sobre el escenario con la misma precisión, igual de preciosista, y el alma se volvió a fusionar con la música. Y así podría haber estado hasta el amanecer, y puede que dos días más.
Cuando cada tema era aplaudido compartía el éxito con sus colaboradores, ya que sabe que él tiene el duende, la banda, el ensueño. Y que juntos, son magia.




Si, entendí eso que llaman duende en el flamenco. Ese arte, ese saber trasmitir algo más que la letra de una canción, es hacértela sentir: tener ganar de llorar cuando la canción es triste, sonreir, cuando la canción es alegre, asombrarme de la maestría de los músicos, de su complicidad en el escenario, y con el público, de saber que disfrutan, y que te hacen disfrutar a ti. El duende es esa magia, es ese carisma,  y ese savoir affair, que no todo el mundo puede tenerlo, y que si lo tienes te hace grande.



Agradezco a esta mente mía, esta apertura a la música en general, por que en menos de un mes he disfrutado tanto de tantos estilos tan variados y tantas bandas como con The Black CrowesJack JohnsonCrystal Castles, Suede, Coldplay, Chemical Brothers, M Clan, Los Secretos, Burning, Kiko Veneno, y muchas más, y ahora, El Cigala. Grupos y estilos que no tienen nada que ver entre ellos, dispares y todos ellos fantásticos, a veces con poco en común salvo la música, que no es poco, ¿no?...


Entrada El Cigala (La Granja de San Ildefonso, 06-08-2011)

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