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viernes, 22 de noviembre de 2013

Manuel Cabezalí - Pequeño y plateado (2013). Entrevista a Manuel Cabezalí

EL ARTISTA

A los 12 años, Manuel Cabezalí agarró por primera vez una guitarra y el veneno de tocar y de hacer canciones se le metió dentro. Desde entonces ha ido dando pasos en el mundo de la música con paciencia, naturalidad y firmeza, tanto como guitarrista al servicio de otros artistas (Russian Red, Christina Rosenvinge, The Cabriolets o Alex Ferreira) como liderando a Havalina. También en su incipiente andadura como productor, de la que pueden dar buena cuenta Rufus T. Firefly, His Majesty The King, Berlina, Edredón, Pasajero o Autum Comets. Sin embargo, hay algo por lo que había pasado de largo hasta la fecha y que estaba en su trayectoria lógica: arrancar una carrera como solista, utilizando su nombre y dejando a un lado todo el arsenal eléctrico que suele acompañar a sus composiciones. El momento de encarar ese camino ha llegado ahora, aprovechando que su grupo ha bajado su ritmo de trabajo y está disfrutando de un periodo muy dulce tras la publicación de “H” (2012), álbum de contrastes con el que, una vez más, no han parado de recibir alabanzas por sus poderosos directos.


EL DISCO

Lo curioso es que en este nuevo proyecto han jugado un papel fundamental las sensaciones que ha tenido tocando una guitarra, como cuando era un crío. En este caso una guitarra española, comprada siguiendo un impulso al pasar por delante del escaparate de una tienda de instrumentos en Madrid. Su sonido, con ese radiante toque a madera que la caracteriza, es un elemento que inunda todos los recovecos de “Pequeño y Plateado” y contagia al resto de instrumentos que suenan en él: percusiones y violonchelo, una aportación Aurora Aroca (de Boat Beam), nada más (?). De entrada, estos detalles pueden llevar a pensar en un disco ensimismado y críptico, obra de un cantautor que divide sus esfuerzos entre la labor de codificar sus sentimientos y la de mostrar su personalidad con las seis cuerdas. Pero Manuel suena aquí tan rotundo y directo como lo ha hecho siempre al frente de Havalina. Algo lógico teniendo en cuenta que estas doce canciones han sido perfiladas en la misma época y con el mismo aliento que ha llevado al grupo hasta los últimos conciertos de su gira española.

MANUEL CABEZALÍ
Pequeño y plateado (2013)

En realidad, lo que va a llamar la atención de alguien que conozca sus pasos previos es el ambiente nocturno e íntimo que las envuelve, algo que lo acerca a la forma de hacer música de Jose González o Mark Kozelek, por citar a dos artistas que él mismo ha nombrado en alguna entrevista. Un aspecto en el que ha tenido mucho que ver el modo de grabarlas y la instrumentación, claro. Sin embargo, los paralelismos terminan ahí porque Manuel tiene una voz y una personalidad propia, como aprecias al detenerte en sus letras, donde parece haber un pulso entre la ternura y los sentimientos más agrios. “Hay humo ahí fuera, pero dentro de mi hay tanta luz...”, canta en “Humo Fuera”, una de las canciones más infecciosas del disco. Se trata de uno de los puntos culminantes de un trabajo sólido y comfortable, que está construido con unos mimbres que deberían seducir también al público que nunca se ha interesado por su música hasta ahora. Y que tiene todas las papeletas para crecer y crecer cuando sea trasladado al directo.


LA ENTREVISTA

¿Por qué Manuel Cabezalí se inicia en el mundo de la música cuando era niño en vez de jugar, que es lo que hacen los niños de su edad?
Puedes considerar a la música como un juego más. No fui un niño con muchos juguetes, pero sí con una familia muy unida y unos hermanos con los que me siempre me he llevado muy bien. Jugábamos a muchas cosas, casi todas ellas producto de una gran inventiva, y eso marcó mucho mi manera de entender la vida desde entonces. Recuerdo que con unos 8 ó 9 años construí lo que en mi imaginación era una especie de guitarra: se trataba de una tabla de corcho, con unos clavos a diferentes distancias, y unas gomitas entre los clavos, que según estaban más o menos tensas, sonaban más graves o más agudas. En mi cabeza quería sonar como una guitarra de verdad, aunque eso no vendría hasta unos cuantos años más tarde.


El estilo de música que interpretas en este proyecto en solitario, están a caballo entre la música de autor, la música Folk, pero siempre intimista y preciosista, … ¿Cuáles son o han sido tus influencias más directas para llegar a este estilo de música que haces?
Creo que José González y Mark Kozelek han sido dos de los artistas que más he escuchado en los últimos años, y que han hecho que quisiera grabar un disco de estas características. Hay muchas otras influencias, claro, pero hablando de influencias directas, creo que ellos dos han sido mi mayor referencia. Todo ello bajo mi prisma personal y con mis limitaciones en el manejo de la guitarra clásica –que es el instrumento conductor de casi todo el disco, y también de sus discos- en el que ellos son mucho más expertos que yo.

Este disco en solitario Pequeño y plateado (2013) ya está empezando a recibir todo tipo de elogios por parte de la crítica especializada, ¿qué puedes decirnos al respecto? ¿Qué te inspiró a hacer un disco como este?
Estoy recibiendo un montón de comentarios preciosos de personas conocidas y desconocidas, me siento muy apoyado, y esto es maravilloso.

Creo que la mayor inspiración de este disco ha sido la necesidad de hacer un trabajo muy íntimo y desnudo, con muy pocos ingredientes, pero muy descarnado emocionalmente, y también muy despreocupado de la vorágine de la industria musical. “Pequeño y Plateado” es un disco reposado, que te dices cosas alegres y/o tristes, pero siempre desde un lugar muy tranquilo y honesto, que no busca impresionar ni gustar más de la cuenta. Estoy muy feliz y tranquilo con el disco que he hecho, porque es exactamente el disco que quería hacer.


¿Por qué le titulaste Pequeño y plateado? ¿Puedes contarnos alguna anécdota durante la grabación del disco?
Tiene un significado múltiple. Por una parte, es el título de una de las canciones del disco. Se llama así porque una vez le pregunté a la persona a la que está dedicada esa canción, “si fueras un pez, ¿qué pez serías?”. Y me contestó: “uno pequeño y plateado”.
Por otra parte, hay un montón de peces en el mar, algunos son muy coloridos y espectaculares, otros de aspecto fiero, otros más sobrios, etc. El pez pequeño y plateado es un pez sencillo y bello, y eso es exactamente lo que quería para este disco.

La grabación del disco la hice en muy pocos días, en El Lado Izquierdo, que es el estudio donde solemos grabar Havalina. Fue un trabajo muy mano a mano con Dany Richter, que es el dueño del estudio, y también una persona muy cercana a mí y con la que da gusto poder pasar tiempo. Dany es también el ingeniero de grabación de la mayoría de mis producciones, hemos trabajado juntos muchísimas horas y tenemos una relación excelente, con lo que en todo momento el clima en la grabación fue muy familiar, y muy fácil.

¿Qué expectativas has puesto en Pequeño y plateado? ¿Dónde quieres llegar con este trabajo?
No es un disco con expectativas grandes. No hay un sitio concreto al que quiera llegar con él; quería hacerlo a mi ritmo y después compartirlo con el mundo. Lo he hecho también porque me parecía que saca una parte de mí que no suele estar en los discos de Havalina. Y creo que también dará lugar a directos muy distintos y especiales. Los directos de este disco también es una de las experiencias que más ganas tengo de vivir.


Has trabajado con muchos artistas a lo largo de tu carrera profesional, como parte de sus grupos, como miembro activo, como productor,… ¿con quién has conectado mejor? ¿Quién te ha impresionado de tal forma que no esperaras que lo hiciera?
Hay muchos nombres en esa respuesta, y la verdad que es una muy difícil de contestar. Pero creo que, al final, la relación personal es lo que termina haciendo que algo se convierta en algo humanamente memorable. En ese sentido, por ejemplo, una de las cosas más grandes que he llegado a construir en mi carrera profesional es mi amistad con Alex Ferreira. Los pensamientos que se han cruzado por mi cabeza cada vez que me subía a un escenario con él, han sido de las cosas más bellas que he podido sentir en mi vida. Era algo muy bello y muy hondo. Yo estaba ahí, defendiendo a mi amigo y a sus canciones, que son su mayor tesoro, como el que defiende a un hermano en el patio del colegio.

También atesoro muchísimo mi amistad con mis compañeros en Havalina. Te escribo estas líneas ahora mismo desde México D.F., donde hemos venido a presentar nuestro “h”. Y créeme que para mí lo más bonito de estar aquí es estar con ellos. Vamos a estar tocando en varios lugares, y algunas de las citas son  increíbles, en lugares muy grandes y delante de mucha gente, pero para mí lo más importante es poder compartirlo con Javier e Ignacio, que son mis amigos. Creo que la felicidad sólo existe de verdad cuando es compartida.

¿Cuáles son los planes de Manuel Cabezalí para lo que queda de 2013 y primeros de 2014? Suponemos que girar  por salas y festivales, ¿pero algo que podías adelantarnos? ¿Eventos importantes?
Mi plan es hacer una gira –no muy extensa, al menos de momento- con Pequeño y Plateado. Aprender de la experiencia de tocar por ahí solo, y seguir mejorando la propuesta. Con Havalina, después de nuestro periplo mexicano, vamos a meternos en el local de ensayo a componer el que será nuestro quinto álbum como Havalina. Y tengo muchas producciones de otros artistas en la agenda. Estoy ahora mismo mezclando el disco de una banda muy especial, YAY, que creo que está quedando precioso. Mi final de 2013 y lo que puedo visualizar ahora mismo de 2014 pintan muy bien.

MANUEL CABEZALÍ
Amor felino II (2013)

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