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miércoles, 26 de febrero de 2014

Crónica del concierto de DeWolff + Vucaque (Sala Wurlitzer de Madrid, 13 de Febrero 2014)

LA CRÓNICA
por Patts & Roll

La sala Wurlitzer es para muchos uno de los locales de visita obligada para los amantes de la música rock en Madrid y el pasado jueves 13 de Febrero recibía a unos invitados muy especiales, los holandeses DeWolff, que comenzaban así su primera gira por España. 

Este potente power trío fue formado en 2007 por los hermanos Pablo (guitarra y voz) y Luka van de Poel batería) y Robin Piso (órgano Hammond), desde entonces no han parado y ya han grabado su cuarto álbum DeWolff IV y han actuado en algunos de los festivales con más renombre en el panorama musical Europeo, como el Pinkpop, Sziget (Hungría), Lowlands (Holanda) o Live Rock (Italia).


DeWolff han sido descritos en ocasiones como la mezcla de Deep Purple con The Black Keys, pero ellos mismos definen su música como "Psychedelichardgroovin’funkyrock’n’rollin’hotbluesdrivin’hellhoundingsupersweetsixtiesexplosion", lo cual nos da una ligera idea de cuales son sus principales influencias a la hora de componer. Con cuatro álbumes de estudio publicados y una ya gran trayectoria musical a sus espaldas, teniendo en cuenta su juventud, son sin duda uno de los grupos actuales de referencia para los amantes del rock psicodélico.

Los encargados de inaugurar la noche son Vucaque, una banda made in Madrid formada por Ariel Ruiz Picot a la guitarra, Daniel Rodríguez Huertas a la batería, Rubén Sánchez al bajo y Jorge Coello a la voz. Su música tiene claras influencias de blues, rock y psicodelia, con toques muy Zeppelin. En junio del 2013 sacan un EP producido por Francisco Simón, guitarrista de Red House, en los Buganvilla Estudios, con la ayuda de Carlos Sartorius y fueron ganadores nacionales del Emergenza 2012. Una banda joven con mucho que ofrecer.

Versiones de Led Zeppelin como Dazed and confused se entremezclan con temas propios de aires bluseros. Hay hueco en su repertorio también para el rock pantanoso y sureño y la psicodelia.  Para terminar se despiden por todo lo alto con Voodoo Child, y como no podía ser de otra manera con Whole lotta love. Un grupo al que sin duda hay que seguir la pista.

Por fin llega el momento de los holandeses. Suben al escenario y sin muchos preámbulos suenan las primeras notas de uno de sus temas más conocidos y puede que también más comerciales, Don't you go up the sky. No podrían haber elegido una manera mejor de empezar el bolo, un tema fresco con claras influencias setenteras, un ritmo pegadizo, bailable y con mucha garra. El siguiente tema, Yellow rat magic blues, pertenece a su primer álbum, DeWolff (2008), una buena muestra de sus inicios en la música. A continuación es el turno de Medicine del álbum Strange Fruits and Undiscovered plants (2009), un precioso blues con un tinte psicodélico característico, perfecto para cerrar los ojos y dejarse llevar.


Los holandeses lo dan todo sobre el escenario, Pablo no para ni un minuto, Robin machaca el Hammond haciéndole gritar a plena voz y Luka atrás a la batería proporciona la base rítmica perfecta que hace de los temas de DeWolff una auténtica maravilla de principio a fin, demostrando una gran calidad y detalles muy cuidados. El concierto continúa, la sala quizás no está tan llena como cabría esperar con un grupazo así, pero entre el público las caras son de auténtica admiración, se nota que todos los allí presentes estamos disfrutando como críos. El siguiente tema es Vicious Times, de su último disco (IV), aquí su música toma un tinte mucho más experimental y psicodélico, con toques exóticos, casi orientales, y alejándose de los riffs más rockeros de sus primeros temas. Esto se debe a que este tema pertenece a la cara B de este disco, un opus de aproximadamente 20 minutos dividido en seis partes y que supone un cambio con respecto a lo que habíamos escuchado hasta el momento en sus anteriores trabajos, acercándose más a bandas como Camel o The Doors y rozando el rock progresivo. Llega así el ecuador de la actuación con Voodoo Madmoiselle, afilado y contundente y de ritmo frenético volviendo a sus orígenes más rockeros.

Los temas se suceden sin apenas pausas, sonidos enrevesados y poco convencionales pero que a la vez forman la perfecta mezcla con melodías más clásicas y setenteras. Resulta chocante ver hoy en día un grupo tan joven que sea capaz de revivir la esencia de la música psicodélica que lograron en su momento bandas como Iron Butterfly, 13 Floor Elevators o Kaleidoscope, dándole un nuevo enfoque más actual y muy personal.

Para terminar eligen The Pistol, y nos sorprenden haciendo un guiño durante su interpretación de Whipping post de los mismísimos Allman Brothers, una muestra más de la amplia variedad de sus influencias musicales. DeWolff se despiden, han dado absolutamente el 100% pero aún tienen una última sorpresa, vuelven al escenario para tocar la primera canción que escribieron como banda, Gold and seaweed, incluida en su primer EP.

Esperamos que vuelvan pronto a nuestro país de gira, ya que su nuevo álbum producido por Mark Neil está en proceso. Estaremos encantados de volver a verles y a disfrutar de su talento y su energía.


LA CRÓNICA GRÁFICA
por JaviWJ (https://www.facebook.com/javiwj?fref=ts)

Estas son algunas de las imágenes que dejó el concierto de Vucaque y DeWolff en la sala Wurlitzer en Madrid el pasado 13 de Febrero de 2014.










































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